
UNIVERSIDAD DEL VALLE
SEMINARIO DE TESIS I
CONCEPCIONES Y REPRESENTACIONES SOBRE LA ESCRITURA Y EL SUJETO QUE ESCRIBE
Si asumimos que escribir es una poderosa herramienta para conocer y comprender, podemos aprender sobre la escritura escribiendo sobre nuestra imagen como escritores (as). El propósito de esta encuesta es explorar las opiniones, las actitudes, sentimientos y representaciones sobre lo que significa para ti la composición de textos escritos en general y de textos académicos en particular.
Puedes responder a las siguientes preguntas e iniciar una composición sobre tu imagen como escritor (a). Puedes elegir algunas de las preguntas que te resulten más significativas y partir de estas construir tu texto. No necesitas responder cada una de las cuestiones, sino más bien construir un relato-ensayo corto sobre tu imagen como escritor.
NOMBRE DEL PROFESOR (A):
EDAD:
CAMPO DISCIPLINAR:
EXPERIENCIA DOCENTE:
¿QUÉ IMAGEN TENGO DE MÍ COMO ESCRITOR O ESCRITORA?
¿QUÉ IMAGEN TENGO DE MÍ COMO ESCRITOR (A) DE ARTÍCULOS CIENTÍFICOS O ACADÉMICOS?
1 ¿Me gusta escribir? ¿Qué es lo que más me gusta de escribir? ¿Y qué es lo que menos me gusta?
2 ¿Escribo frecuentemente? ¿Me produce mucha dificultad sentarme a hacerlo?
3 ¿Por qué escribo? ¿Qué motivaciones principales tengo para hacerlo?
4 ¿Qué escribo? ¿Cuáles son los textos que escribo? ¿Cómo los calificaría?
5 ¿Cuándo escribo? ¿En qué momentos? ¿En qué estado de ánimo?
6 ¿Cómo es mi método de trabajo? ¿Empiezo enseguida a escribir o antes dedico tiempo a pensar? ¿Hago planes? ¿Escribo borradores?
7 ¿Qué equipos utilizo?, ¿Qué instrumentos o herramientas me resultan más útiles?
8 ¿Mientras escribo voy repasando el texto?, ¿Consulto diccionarios, gramáticas u otros libros? ; ¿Qué clase de libros?
9 ¿Me siento a gusto con lo que escribo?
10 ¿Cuáles son los puntos fuertes y los débiles?
11 ¿Cómo podría mejorar mis escritos?
12 ¿Cómo me gustaría escribir? ¿Cómo me gustaría que fueran mis escritos?
13 ¿Qué siento cuando escribo? Alegría, tranquilidad, angustia, nerviosismo, prisa, placidez, cansancio, aburrimiento, pasión…
14 ¿Qué dicen los lectores de mis textos? ¿Qué comentarios me hacen más a menudo?
15 ¿Los leen fácilmente? ¿Los entienden? ¿Les gustan?
16 ¿Qué importancia le concedo a la corrección gramatical del texto? ¿Me preocupa mucho que haya faltas en el texto? ¿Dedico tiempo a corregirlas?
17 ¿Me gusta leer? ¿Qué leo? ¿Cuándo leo?, ¿Dónde prefiero leer?
18 ¿Cómo leo: rápidamente, con tranquilidad, a menudo, antes de acostarme…?
19 ¿Escribo textos académicos (resúmenes, reseñas, artículos científicos…)? Si o No. ¿Por qué?
20 ¿He escrito artículos científicos? ¿Con qué propósito? ¿En qué medio de divulgación?
21 ¿Qué valoraciones he logrado con los mismos?
22 ¿Qué concepciones o representaciones tengo de la escritura académica?
BIBLIOGRAFÍA
CASSANY, D. (1996). La cocina de la escritura. Barcelona. Anagrama.
La anterior encuesta hace parte de las indagaciones que hemos venido realizando con profesores de la Universidad del Valle en el marco de un Diplomado sobre Lectura y Escritura de Textos académicos universitarios.
Alfonso Vargas Franco
Martha Lucía Salamanca

2 comentarios:
Santiago de Cali, 19 de mayo de 2008-05-09
Un Escritor que se configura en el espejo de su obra (primer borrador)
Tanto escribo en un día que he rebasado lo que escribía en primaria y secundaria; en primaria, los profesores constantemente me dictaban- al punto que se me formó un protuberante callo en el dedo corazón, callo del que aún hay huellas- y me dejaban tareas de escritura; además, escribía, motivado por diversas circunstancias, pequeñas frases u oraciones o simplemente palabras sueltas. En la secundaria, ya no me dictaban, tenía que hacer mis propias notas de clase, pero seguían asignándome tareas de escritura en casa, a mano, pues no tenía máquina de escribir.
De toda la época de secundaria, sólo recuerdo dos ocasiones en que los profesores me pidieron que redactara un texto completo sobre un tema libre. El primero lo escribí, cuando cursaba el tercero de bachillerato-hoy, llamado octavo grado- en el Colegio Santa Librada de Cali, durante la clase de español, con el profesor Gonzalo Córdoba, sobre un hecho que me conmovió mucho: el padre y su hijo, un niño, yacían al lado de un bulto de cebolla larga dentro de una patrulla, habían sido dados de “baja” por la policía cuando se robaban la carga mencionada y olorosa. Este texto le gustó bastante al profesor y a mis colegas.
En cuarto de bachillerato- llamado ahora noveno-, escribí un texto sobre el “Florero de Llorente”, después de leer un texto de Arturo Abella. De esta escritura, recuerdo vagamente que el profesor que nos la pidió era de apellido Vivas y que la escribí de forma muy defectuosa, por querer pasar de intelectual y sabiondo; además que el texto leído era muy extenso y quise, en dos páginas, dar cuenta de todo, sin mucho criterio y manejo de un lenguaje apropiado a la historia.
En la Universidad del Valle realice el pregrado, licenciatura en Humanidades Historia, y desde ya le presento mis excusas anticipadas al lector por mi mala memoria, pues poco hay en mi conciencia sobre qué papel jugó la escritura en el estudio de las asignaturas de pregrado, porque la verdad es que no ocupó un puesto ni especial ni secundario para la mayoría de los profesores; así nos dejarán trabajos finales, y recibiéramos una calificación final por ellos. En una ocasión, el profesor de antropología me devolvió un trabajo con una nota, no la recibí con agrado, me señalaba algún faltante, pero le reconozco que al menos se ocupó de darme señales, más allá de una simple calificación, que había leído mi trabajo.
Tuve que esperar a la escritura de la monografía de grado para volver a escribir a partir de lecturas, reflexiones e investigación; para esta ocasión, el profesor Germán Colmenares sí me revisaba todo lo que yo escribía, centraba su atención principalmente en el contenido y en parte en indicarme correcciones encaminadas a mejor la expresión de mis textos. Esta monografía me la publicaron, parcialmente, en la revista Tiempo y Espacio, me asalta la duda, en este instante, si ese texto publicado goza de salud en el “buen uso del lenguaje”.
No puedo dejar pasar por alto que cuando estudiaba en la Universidad, sí escribí muchos boletines y comunicados para mis colegas y para los trabajadores. Estos últimos le expresaban ,a quien se los repartía, que le gustaban mis escritos más que otros, pienso que se debía a mi lenguaje sencillo y que escribía pensando en ellos y en qué les podía servir lo que les escribía.
Vino el trabajo, por cumplir con sus exigencias y por mi deseo de mejorar la escritura, inicié un proceso encaminado a lograr que lo que escribía fuera más inteligible, cumpliera con los propósitos que me había trazado y respetara a mis lectores en sus aspiraciones y necesidades. Así, que además de leer y leer y leer, me dediqué a la ortografía, a la sintaxis y al estudio de unos cuantos libros de redacción- que en fondo eran principalmente de ortografía y sintaxis, pero con otro nombre.
Hoy día, prácticamente, la mañana y la tarde la paso entre leer y escribir en el computador por asuntos de trabajo.
¿Qué escribo por asunto de trabajo? Mensajes a los profesores que toman el curso: Diseño de Cursos para Entornos Virtuales, en los cuales los pongo al tanto de las actividades para desarrollar, pero también escribo materiales académicos: módulos, artículos cortos o instructivos, guías de preparación y guías para el profesor, comentarios a los textos que los docentes están diseñando.
En el ámbito del trabajo escribo, también, correo-e de contestación a requerimientos administrativos, a solicitudes y preguntas de personas interesadas en información o servicios de la DINTEV.
Lo que más me cuesta, porque no siento mucho ánimo por realizar estas tareas, es diligenciar formularios, encuestas, requerimientos estandarizados que deben se entregados por escritos.
Para mis amigos, por su solicitud, les reviso algunos escritos y les formulo comentarios escritos al respecto.
Para la comunidad de la vereda- Alto del Rosario, corregimiento de la Buitrera de Cali- en la que actualmente vivo, escribo un boletín informativo sobre diferentes aspectos de la gestión comunitaria.
Si bien escribo bastante, procuro tener presente entre otros aspectos: para quién escribo, con qué propósito, cómo estructuro de mejor manera lo escrito, reviso la fuerza y modulación de lo que sustento, presto atención a aspectos formales de ortografía y sintaxis. Pido, en muchos casos, a otros que lo lean y me digan para qué se escribió lo que les entrego, si es pertinente y entendible lo que escribo, si el estilo empleado está en correspondencia con mi propósito y con el carácter de los lectores potenciales, etc.
Realizo las correcciones del caso o vuelvo a escribir todo el texto. En toda esta labor, de tener cada vez más en cuenta al otro, me ha ayudado mucho el trabajo de escritura que he hecho en la maestría en Lingüística y Español, donde hemos realizados constantes ejercicios, además de la teoría, de co-evaluación y auto-evaluación de lo que escribimos, que es completada por las observaciones y requerimientos justificados de los docentes, principalmente de los profesores: María Cristina Martínez, Gloria Rincón y Alfonso Vargas.
Aún hoy día, tomo notas en clases, conferencias y talleres, notas que en su inmensa mayoría nunca leeré. A este escribir he sumado los ensayos, relatorías, resúmenes, informe de investigación (unos pocos), las notas para comprender y retener algunos aspectos de los textos, los mapas conceptuales, los mapas mentales, artículos, mensajes-e a amigos.
Si bien tengo la impresión, con base en las respuestas de quienes me leen o en las opiniones que solicito a mis lectores, que escribo de forma inteligible, coherente, cohesiva y que mi estilo no es pensado y sobrecargado de reiteraciones; pero aún así no estoy satisfecho; ni para escritos académicos, ni laborales ni sociales, me falta quizás muchos recursos estilísticos, mayor conocimiento y fundamentación para lo que escribo y sobretodo ser capaz de escribir textos de mayor profundidad y de pronto extensión.
Hasta aquí, he dado cuenta sobre qué escribo- hasta cierto punto- y cómo considero la calidad de lo que escribo; pero para nada he dicho mis actitudes y afectos con respecto a ese escribir, y asimismo, no he mencionado qué experiencias cognitivas me han acompañado en el proceso de escribir.
En breve, mi actitud frente al escribir varía según el tema, motivo, circunstancias personales, sociales y políticas. En ocasiones voy al grano, el papel electrónico se empieza a llenar a medida que aparecen las ideas, como lo hago ahora, pero otras preparo,, vacilo, no me decido, quizás hasta desista a la empresa desde antes de comenzar o deje un bosque que al paso del tiempo voy revisando, puliendo o transformando. No sólo me determina en la acción el conocimiento del tema o el ver la necesidad y pertinencia de mi propósito de escribir, sino variables como mi estado de ánimo y mi capacidad de liberarme de la dispersión.
Cuando escribo, en cierto sentido considero como mi obra algo que es volátil, pasajero y apoyado en todo lo que otros han dicho, y lo peor que es un producto de calidad, en el mejor de los casos, media: así y todo es un producto que he logrado con años de trabajo y estudio y que puede cumplir una necesidad circunstancial y determinada.
Escribir me representa concentración, esfuerzo en permanecer, tolerar las críticas y, en ocasiones, la desvalorización de lo que hago, mas son las más de las veces que lo que he escrito es apreciado y cumple un servicio.
Si escribo puedo reorganizar mis ideas, encontrar los baches que tengo tanto temáticos como de recursos retóricos, puedo darme cuenta de nuevas ideas que antes no aparecían en mi mente o caer en la cuenta de cómo puedo enfocar un pensamiento con mayor intención y claridad, cuando leo lo hago ya con una mirada más sensible y aguda en discernir y precisar y de apropiación de formas de encarar lo que se dice.
El escribir, así sea una carta laboral, me ha permitido tomar conciencia de mí y de los otros., en lo afectivo, laboral, ideológico, cultural…es un verse con otros a un espejo que muta la percepción y configuración de nuestras realidades.
Apreciada Martha, veo que tienes varios blogs, los cuales estan muy retroalimentados, espero poder llegar a tu nivel ;)
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